Viajo por la silenciosa ruta, solitario
siguiendo la luna,
que escapa de mi.
Su mirada es tentadora,
desafiante y sobradora
me induce a seguir.
Blanca palidez,
luz que ilumina el camino.
Blanca palidez,
escondida en la distancia.
Se detiene a esperarme
luego prosigue su viaje.
En viaje al horizonte, su cómplice
en enloquecerme, alejarme de mi.
El sol, su enemigo,
se asoma tras de mi
opacándola.
Ella huye, se esconde
sabiendo que; la esperaré,
la cuidaré mientras duerme.
Luna, ya no estas,
pero descuida, detendré mi cuerpo
al costado del silencioso
camino solitario...
Y esperaré volver a ver
tu pálida luz
para así, de algún modo,
seguir mi camino hacia ti.
Domingo 5, noviembre de 1995