Siempre presente
Al resguardo de que no estás aquí para verme llorar,
te escribo, todavía abrumado por el dolor de lo inmerecido.
Es difícil comenzar, habiendo tantos recuerdos,
tanta vida compartida.
Recuerdos en común, con quién fue una madre.
Ahora sólo extrañarte, te mantendrá conmigo.
¿Cómo olvidar tu bondad, tu cariño maternal y tus consejos?
Mi infancia, tu juventud.
Tu madurez, y mi camino a la adultez.
Siempre presente, constante el aliento.
Todo tiene algo de tu impronta.
No existe el homenaje justo, a quién deja semejante vacío,
por haber dado tanto.
Es inmensa la tristeza, por este anochecer inesperado.
Desolados
por la infame injusticia de tu final.
La insania de Dios, tu agonía,
el corazón resistiéndose a la partida.
Una parte mía se fue,
una parte tuya se quedó.
Tuviste que irte, para no dejarnos jamás.
Tu alma, libre ya, encomendada a los vientos
fundiéndose en las verdes praderas
de tu amada Irlanda.
In memoriam Alicia Kenny